¿MODIFICACIÓN DE CONDUCTA, TERAPIA CONDUCTUAL O ANÁLISIS CONDUCTUAL APLICADO?
TXT: Raymundo González Terrazas

Los psicólogos o terapeutas que utilizan principios de aprendizaje para hacer que un niño deje de llorar o patalear en el momento en que pide un helado o entrar a ver la nueva película de superhéroes (aunque tenga malísimos efectos especiales) cuando pasan por el cine, y en vez de eso, propiciar que lo hagan de una forma en la que hasta el mismo Caballero de la Noche lo invite a dar un paseo en su Batimóvil, son los que de alguna manera acomodan ciertas circunstancias para poder hacer este tipo de cambios. Pero en honor a la verdad, no sólo con los niños se hace, sino con cualquiera que pueda beneficiarse de la experiencia; por ejemplo, seguro que algún momento todos hemos visto un video en donde sale un perrito que baila, va por su pelota o da la patita cuando alguien se lo indica, y al final recibe una galleta.

A pesar de que ambos son algunos ejemplos sencillos o comunes, e incluso, que pudieron darse de una manera no intencional, forman parte del trabajo que puede hacer el psicólogo que tiene por propósito hacer un cambio en la conducta de un sujeto. Pero aquí surgen los enigmas: ¿qué es lo que está haciendo? ¿Cómo se le llama a eso? ¿Existe una única forma de nombrarle?

Al principio de mi formación dentro del paradigma conductista y su manera de aplicar, me surgían dudas sobre de qué manera era la más correcta de llamarle a eso que tenía por objetivo estudiar y conocer. Es más, al consultar libros sobre el tema, notaba que algunos autores se referían a ello con nombres distintos. De igual forma, he notado que a algunas personas que se inician en este paradigma y quehacer psicológico, o bien, que ya están aquí, tienen este tipo de confusión, algo que considero normal y esperable en algún momento. Esta columna está escrita para poder aportar algo breve a la comunidad y aclarar un poco el panorama.

Comencemos por definir a qué me refiero con la modificación de conducta y después algunas connotaciones que históricamente se le han adjudicado: la modificación de conducta es la aplicación sistemática de los principios psicológicos de aprendizaje para lograr cambiar una conducta desadaptativa -aunque también funciona para las adaptativas. Inicialmente se destinaba este término para la aplicación de los principios del condicionamiento operante a un individuo y se reservaba el término terapia conductual para los procedimientos exclusivos del condicionamiento clásico; sin embargo, esta distinción no es del todo correcta, pues el propio Burrhus F. Skinner, a quien se le adjudican casi todos los principios operantes, fue el primero en introducir el término terapia conductual por ahí del año 53.

Otra distinción que se ha hecho tiene que ver con el ámbito de aplicación de los principios; así, la terapia conductual era reservada para el ámbito clínico (trastornos, salud, enfermedades, etc.) y la modificación de conducta para todos aquellos ámbitos que no eran clínicos; por ejemplo, en contextos escolares, empresas, en el hogar, los deportes, entre otros. Mientras que el análisis conductual aplicado (ACA), desarrollado por Skinner, es una metodología de estudio de la conducta, interesada en establecer una demostración empírica de las relaciones causales entre el ambiente y la conducta socialmente relevante, cuyo objetivo es explicarla, predecirla y modificarla. En otras palabras: observar e indagar qué es lo que incita a la conducta de interés y por qué se mantiene. El ACA es independiente del contexto en donde se aplique, aunque cuando es aplicado en algunos lugares institucionales con tecnologías para la modificación conductual suelen llamarle ingeniería conductual (otro término, para variar).

A pesar de que muchas veces los términos se utilizan en la actualidad indistintamente, creo yo que es provechoso saber qué hay detrás de todo esto. Hoy por hoy algunos autores prefieren utilizar la etiqueta modificación de conducta entendiéndola de una manera que integre los paradigmas del condicionamiento clásico, operante y vicario, así como su metodología, aplicación y orientaciones.

Probablemente esté en medio de una discusión sobre qué termino es el más adecuado, cuál se prefiere utilizar o cuál es el más elegante, pero como hemos visto, las definiciones son parecidas y en muchas ocasiones se consideran lo mismo. Tal vez en un futuro, con la incorporación de nuevas aplicaciones o aportaciones, le cambiemos el nombre. Mientras, espero que estas líneas te hayan sido de interés y sobre todo, que puedas sacarle provecho de alguna forma, aunque sea para tratar de dormir.

Anuncios